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La serranía de Cuenca

es un conjunto de sierras que constituyen las estribaciones occidentales de los montes Universales, una compleja estructura montañosa de estilo sajónico y rocas calizas que descansan sobre un zócalo paleozoico. La erosión hídrica y eólica han generado en este espacio formas pintorescas de relieve, como las que se pueden contemplar en el Parque natural Ciudad Encantada, donde la erosión diferencial de las calizas ha dado lugar a la aparición de un lapiaz (o lenar), así como a hoces y torcas que confieren singularidad al paisaje. El sistema hidrográfico está marcado por el endorreísmo y por unos ríos que, como el Cabriel, desembocan en el Júcar, que presenta un caudal y una pendiente suficiente para encajarse en las calizas y margas yesíferas, mientras que otros discurren por el suroeste de la provincia, hacia el Guadiana, y otros hacia el norte, como el Guadiela, que vierten sus aguas al Tajo. El clima es frío y húmedo en la serranía. La temperatura media anual es de 9,5 ºC de las áreas montañosas. Las precipitaciones varían entre los 550 y los 600 mm anuales. La vegetación es importante y dominan la encina, el quejigo, la sabina albar, el enebro, el pino silvestre, el pino carrasco, y, en la ribera de los cursos fluviales, chopos, sauces, olmos y alisos La Serranía, constituye un espacio forestal (pino resinero) y ganadero (lanar trashumante), con una gran riqueza hidroeléctrica y de aguas minero-medicinales. El hábitat se concentra en pequeñas aldeas camineras con un trazado dispuesto en torno a la iglesia, como Valsalobre, Villalba de la Sierra, Tragacete, Valdecabras, Salinas del Manzano o Landete; son tierras caracterizadas por la emigración, con densidades demográficas inferiores a los 6 hab/km2. La excepción es Cuenca, la capital, que en 2005 contaba con algo más de 60.000 habitantes que viven en una ciudad que se originó en el cerro de San Cristóbal, espolón calizo labrado por los ríos Júcar y Huécar.

BREVE HISTORIA DE CUENCA: Su estratégica situación despertó el interés de numerosas civilizaciones del pasado. Conserva restos del paleolítico (pinturas rupestres de Boniches y Villar del Humo) y otros que revelan la presencia de cartagineses, romanos (Valeria y Segóbriga), visigodos (Ercávica y Recópolis), musulmanes (Santaver) y cristianos —Alfonso VIII concedió a la Orden de Santiago la remodelación de Uclés, donde establecieron más tarde su sede, y a Cuenca el denominado Código de libertad— a lo largo de su historia. La provincia de Cuenca ha sido la tierra natal de personajes tan ilustres como Gil Álvarez de Albornoz, Álvaro de Luna, Hernando de Alarcón, Alonso de Ojeda y fray Luis de León. Superficie, 17.061 km2; población (según estimaciones para 1995), 207.499 habitantes.